Pasé años tratando de hacer ingeniería inversa a las acciones que elegía Warren Buffett en sus inicios, antes de darme cuenta de que su primera verdadera obra maestra no fue una acción en absoluto: fue un contrato legal. Si pasás algo de tiempo en los rincones de inversión minorista en internet, seguro escuchaste el folclore. Un joven sentado en un dormitorio en Omaha, dando vueltas las páginas de un manual físico de Moody’s, compra una acción b…
This story is only covered by news sources that have yet to be evaluated by the independent media monitoring agencies we use to assess the quality and reliability of news outlets on our platform. Learn more here.